Viva el Carnaval

Llegué al carnaval en los 90. No he tenido el privilegio de mamarlo desde pequeña ni de nacer arropada por los brazos de La Caleta, pero me siento orgullosa de haber crecido en el carnaval de la mano de grandes amigos y, sobretodo, de amigos que respetaban el carnaval en su máxima expresión.

Llegué al carnaval directa al gallinero del Gran Teatro Falla con un grupo de amigos que me dijeron aquel día “siéntate, siéntelo, no intentes entenderlo, solo disfrútalo”. Era una final y era el primer día que escuchaba carnaval de la mano de sus agrupaciones; antes sólo lo había hecho con la poca voz que tenían mis amigos.

Después de aquella final, al año siguiente, volví al Gran Teatro, a la casa de los carnavaleros. Era una preliminar, la primera de mi vida, y mis amigos volvieron a darme una lección “los que se van a subir a esas tablas llevan meses ensayando para cantarte, te puede gustar o no pero merecen el mayor de tus respetos, tu aplauso mayor o menor y que les prestes toda tu atención”.

Con mis amigos no se llevaba esto de vamos a cenar mientras cantan estos, con ellos te sentabas hasta el descanso entre agrupaciones y escuchabas de principio a fin aquellas sesiones. Y cuando acababan decían “esto es el carnaval, luces y sombras no todos pueden ser los mejores pero pelean por serlo y hacen del carnaval de Cádiz la fiesta más grande y el mayor espectáculo del mundo”.

Así aprendí yo carnaval, desde el respeto a todas y cada una de las agrupaciones, desde la creencia que hay que echarle muchos cojones para escribir y para subir tus letras, tu música y tu voz a esas tablas delante de un teatro más o menos lleno que te espera y que dará su tiro de gracia para bien o para mal.

Por todo esto leer y escuchar de boca de dos grandes autores la expresión de “agrupaciones de medio pelo” me molesta mucho, me cabrea y me parece de una falta de respeto increíble. Y lo peor de todo es que te das cuenta que quienes están ahí para defender y hacer grande la fiesta a la que amas no hacen más que defender y hacerse grandes ellos mismos.

Permítanme que les diga algo desde mi posición de mera aficionada que simplemente ama a esta fiesta. Sus premios no les dan derecho a menospreciar a aquellas agrupaciones que no los tienen, no les da derecho a menospreciar los encierros en locales de ensayo de más de 4 meses, incluso hay agrupaciones y componentes que hacen muchos kilómetros para cumplir un sueño, para subirse a las tablas del Gran Teatro Falla, para regalarnos su voz, su música y su ilusión.

Pero lo que más me molesta es que aquellos que dicen eso ‘agrupaciones de medio pelo’ seguramente tengan en estos autores un espejo en que mirarse. Y es que ¿qué corista no quiere hacer un gran coro como ‘La tienda la cabra’ o quien no sueña en cantar grandes pasodobles como los de ‘Los vikingos’ o ‘La pensadora gaditana’?

Y es que como siempre dije el carnaval tiene demasiada gente que mira su ombligo y que jamás se ha preocupado en luchar por el interés general y que sólo se han mirado el ombligo, que se han dedicado a menospreciar, a las peleas internas mucho más allá de hacer de esta fiesta que muchos aman una fiesta grande.

Y es que sus palabras han demostrado mucho amor propio, pero no un amor a una fiesta plural, una fiesta que hacen grande todos los que tienen el valor de subirse a las tablas del Gran Teatro Falla, de todos aquellos que mientras muchos estamos calentitos en casa van a sus ensayos, llueva, truene y haga la temperatura que sea, la hacen grande aquellos que cogen un coche desde Córdoba, Málaga, Sevilla y Huelva cada noche para ir y volver a un ensayo. Desde los que chasquean los dedos y ya tienen un tipo puesto, a aquellos que salen por las calles de Sevilla a cantar para pagarlo, aquellos que venden lotería, cajas de polvorones, mecheros, pulseras… Nuestro carnaval es tan grande que desde otras provincias, Burgos, Murcia, Santoña, Mérida, Jaén, Málaga, Córdoba, Huelva tienen el sueño de subirse a las tablas de la casa de los sueños, del paraíso del carnaval, del Gran Teatro Falla.

Eso es lo que ustedes menosprecian. Menosprecian a autores, componentes que según sus palabras son de medio pelo por buscar un hueco entre los grandes de esta fiesta, que se miran en el espejo que muchos de ustedes se miraron, que quieren seguir los pasos de grandes autores de hoy en día.

Así que (permítanme la expresión), déjense de gilipolleces, defiendan el carnaval desde la última agrupación clasificada, hasta la primera, defiendan el carnaval como la fiesta que debe ser, dejen de mirarse su ombligo, déjense de cacicadas y pónganse a trabajar sin menosprecios, porque ustedes han ganado primeros premios gracias a que ha habido segundos, terceros incluso 20 clasificados. Por que la fiesta es cada día más grande porque hay agrupaciones que quieren aprender a hacer carnaval desde otras provincias, porque el carnaval cada día se globaliza más. Hay que trabajar en que al igual que una samba se escucha en mil y un lugares del mundo los cuplés, los tangos, los pasodobles, las parodias lleguen a rincones que jamás pudiéramos imaginar.

Por que cada carnaval salen a la calle cientos de cantautores, voces increíbles que ya quisiéramos ver en programas como la voz, sale el ingenio, la ironía… Cada carnaval un teatro recoge durante más de un mes el mayor espectáculo del mundo con un teatro que cuelga el no hay entradas día tras día. Que los aficionados hacen cola para escuchar carnaval en tiendas de campaña al igual que muchos para ver conciertos de grandes artistas mundiales. En definitiva que parece ser que los únicos que menosprecian esta fiesta son ustedes, que a los únicos que les preocupa su ombligo es a ustedes, porque hace mucho tiempo que muchos aficionados, incluidas aquellas cuentas anónimas que se están cargando el carnaval, hemos entendido que el carnaval es una fiesta global, es una gran fiesta que vivimos todo el año, en la que todas las agrupaciones tienen su hueco, en la que durante una sesión nos sentamos a escuchar. Y escuchamos desde sus grandes agrupaciones a aquellas que cada año esperamos que nos den una gran sorpresa en la fase preliminar o clasificatoria.

En fin que como carnavalera y aficionada me ha dado mucha vergüenza ajena escucharles.

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