La Banda Sonora de mi Vida

Comienza el día. Suena el despertador. Hasta ahora sonaba a Manolo Santander pero el soniquete empezó a formar parte de mi y se fue incorporando a mis sueños y no me levantaba, lo cambié. Ahora mis mañanas comienzan al son del final del popurrí de “Los que van por derecho”.

“Culpable, yo también soy el culpable,

de caer un nuevo año y otro año y otro año en la tentación.

Culpable, soy el único culpable de quererte y adorarte,

De escribirte y adorarte con el corazón”

Café, desayuno, me visto y  a ver que nos depara el día. Auriculares conectados al salir a la calle. ¿Qué me apetece escuchar hoy? ¿Chirigotas, un poco de todo, mi lista de finales de popurrí? Pues según el día, hay días que necesito reirme desde el minuto uno, y hay días que no. Si necesito un empujón de sonrisas, ya sea por una mala noche, porque he dormido poco o simplemente mi estado anímico no acompaña para vivir el día bien, pues toca batiburrillo chirigotero. Un batiburrillo con un modo aleatorio que suele darme exactamente lo que mi día necesita para empezar. La antología de Vera Luque, Selu, Sheriff, Yuyu, las chirigotas de Juan Carlos Aragón, esas chirigotas a bombo y caja de los hermanos Carapapas, Las viudas, los gladiadores de la Caleta, el Código Da Viñi, la chirigota del Canijo, chirigotas de Choza, Manolo Santander, Manolín Gálvez, la del Love, la Viña… presente, pasado y futuro de la chirigota. Y según empieza a sonar la música se me pone una sonrisa de estas que la gente te mira cuando vas en el autobús.

Hay otros días en los que la sonrisa me sale sola y salgo de casa. Mi selección: carnaval. Chirigotas, se mezclan entonces con coros, comparsas e incluso algún cuarteto. Quiñones, Bustelo, Martínez Ares antes y después de este viento de 13 años, Antonio Martín, Tino Tovar y Bienvenido, juntos y separados, Nandi Migueles, Faly Pastrana, Fran Reyes, Sergio Molina, Vera Luque, Selu, Santander, Paco Mora, Los Carapapas, el Gago, Los Majaras… sonidos añejos se juntan con sonidos de este 2016 para comenzar el día.

Sea cual sea la presentación, los cuplés, los pasodobles, la parodia, los tangos… siempre me trae algún recuerdo con alguien, momentos inolvidables con amigos que permanecen aún en tu vida, otros que por distintas razones están lejos, y otros que simplemente desaparecieron de tu vida. Y sonrío, en ocasiones busco el móvil en el bolsillo para pasar a la siguiente (y es que hay algunas coplas que más que sonreír te hacen llorar y según que días mejor pasar a la siguiente).

Y llego al trabajo con la sonrisa puesta, con esa sonrisa que el carnaval me deja año tras año y momento tras momento. Pero no dejo mis listas de reproducción muy lejos, que hay días que se tuercen y para recuperar la sonrisa hace falta ponerme aunque sea un par de coplillas que me hacen remontar esos momento en los que el trabajo hace que me olvide de la sonrisa que me ha dejado mi lista de reproducción de la mañana.

Y paso el día, entre archivos, y mi cabeza que va sola se pone a cantar sola, en ella resuenan esas coplillas que cada día me acompañan. Y la jornada laboral termina, y vuelvo a sacar los auriculares, dos minutos me bastan, un pasodoble, una presentación lo que sea es capaz de sacarme de esa rutina de ese día a día que vivo entre las paredes de la oficina, y desconecto, vuelvo a Cádiz, a la Caleta, a sus calles, a mi gente, a esos cafés, a festivales, a un rinconcito de El Populo, a una peña, y siempre con amigos, con mi gente.

Llego a casa me vuelvo “la mujer pijamita” y el carnaval sigue formando parte de mi día. Un momento de relax, de fondo carnaval, estudiar, de fondo carnaval, seguimos trabajando que hay que hacer informes, de fondo carnaval.

Y es que el carnaval es mucho más que música, mucho más que letras, el carnaval son momentos, amigos, momentos con amigos… es la banda sonora de mi vida, de mi día a día. A veces mezclada con otras pero siempre presente.

En mi caso el carnaval forma parte de momentos, de recuerdos, de mi gente, de carnavales que no olvidaré nunca, y de gente que me acompañan desde muy lejos día a día y minuto a minuto en mi vida gracias al carnaval. El Carnaval es junto a mi familia, la parte más importante de mi vida, no por ser carnaval, no sólo por sus letras y su música sino por traerme los mejores momentos, las mejores personas y los mejores recuerdos de mi vida.

Mi banda sonara, mi vida está llena de momentos a los que acompaña una agrupación, una letra… Momentos inolvidables, que hace que sonría día a día, momentos vividos, recuerdos que hacen que una vida llena de problemas personales se convierta en sonrisas por la gente. Personas, nombres y momentos que me traen a la memoria todo lo que escucho y que guardo en mis listas de reproducción, mi banda sonora, La Banda Sonora de mi Vida.

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